El margen, no el símbolo: Cesar Addario analiza el dilema comercial de Paraguay entre China y Taiwán
El economista y especialista en finanzas paraguayo Cesar Antonio Addario Soljancic examina los costos comerciales de la posición diplomática de Paraguay entre China y Taiwán, con especial atención a la soja, la carne y sus efectos sobre el Mercosur.
Análisis: Cesar Antonio Addario Soljancic | Edición: Redacción Auctoritas Notícias
Paraguay mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán y, al mismo tiempo, depende de China como uno de los principales orígenes de sus importaciones. Entre esos vínculos surge una pregunta económica concreta: ¿qué parte de los ingresos de las exportaciones paraguayas podría permanecer en el país si sus productores e industrias tuvieran acceso directo al mercado chino?
Esa es la cuestión que examina Cesar Antonio Addario Soljancic, economista y consultor financiero paraguayo con más de dos décadas de experiencia en mercados emergentes. Vicepresidente regional de EXOR LATAM C.A. para Centroamérica y el Caribe, el especialista trabaja con estrategias de deuda soberana, estructuración financiera y asesoramiento económico. Graduado en Economía y con una maestría en Finanzas del Illinois Institute of Technology, en Chicago, Addario participa en el debate económico regional e internacional mediante análisis publicados en medios especializados.
Esta es su segunda contribución a Auctoritas Notícias. En la primera examinó las diferencias entre Paraguay y Brasil en materia de disciplina fiscal, tributación, tipo de cambio y asignación de capital. Ahora centra su atención en el comercio con Asia y en los costos de oportunidad asociados a las relaciones diplomáticas paraguayas.
En el artículo enviado directamente a la redacción en español, acompañado de una versión en portugués preparada por el propio autor, Addario compara los flujos comerciales con China y Taiwán, el papel de Argentina y Brasil en la circulación de la soja, los ingresos por exportaciones de carne y una estimación de los márgenes económicos que podrían recuperarse. Las proyecciones y conclusiones reflejan la evaluación del economista.

El margen, no el símbolo
Por Cesar Antonio Addario Soljancic
Paraguay mantiene una relación comercial asimétrica con Asia. En 2025 las importaciones desde China alcanzaron 6.122 millones de dólares (34,5 % del total). Las exportaciones directas a China son residuales. La soja en grano generó unos 2.348 millones y la carne bovina se movió entre 1.900 y 2.169 millones. Ninguno de los dos puede facturarse directo a Beijing mientras el país reconozca a Taipéi; llegan, cuando llegan, triangulados por Argentina o Brasil.
El contraste con Taiwán es concreto y de menor escala. En 2025 las exportaciones a la isla sumaron 342 millones: cerca de 271 en carne bovina y 50 en porcina. Taiwán absorbe cerca del 88 % del cerdo paraguayo y es un comprador exigente de carne vacuna. Es un flujo real de un mercado de 23 millones frente a uno de 1.400 millones. No sustituye, en volumen, al mayor importador mundial de soja.
Desde el productor la cuenta es de precios y destinos. Argentina concentra el 80-86 % de la soja paraguaya en grano; Brasil toma otro 10-14 %. El precio que recibe el sojero incluye el costo de esa triangulación, el cambio de manos y la imposibilidad de contrato directo con el comprador chino. Si existiera acceso pleno, una fracción del margen —entre 5 % y 15 % del valor, según estimaciones razonables— podría quedarse en el FOB paraguayo, en crushing local o en frío y trazabilidad. Sobre un complejo soja (grano más derivados) de 3.000 a 4.000 millones y una carne de unos 2.000 millones, el rango recuperable se ubica entre 250 y 900 millones de dólares. Hoy ese arbitraje está cerrado por una regla diplomática, no por falta de oferta.
Brasil es canal y socio al mismo tiempo. La soja que baja por la hidrovía o cruza a puertos brasileños termina en buena parte en la industria aceitera o reexportada a China. Mato Grosso do Sul y los puertos del sur participan del flete y la intermediación. Las exportaciones totales paraguayas rondaron 16.700 millones en 2025. Cuando no hay factura directa, parte del valor que podría quedarse en Asunción se distribuye en territorio brasileño. Un cambio de regla reordena flujos: puede bajar el margen de intermediación pura y subir el volumen de carga si el total crece. Para el operador de Campo Grande el dato es si el volumen neto sube.
En el Mercosur la restricción pega en la soja. Paraguay es el único miembro pleno sin relaciones diplomáticas con China. Brasil y Argentina ya colocan soja directo. El bloque opera con asimetría: tres miembros facturan a Beijing y uno no. Para Brasil esto no frena sus ventas bilaterales de soja, pero limita reglas de origen, cupos y inversiones en corredores compartidos. La posición paraguaya funciona como veto de facto a una negociación Mercosur-China en el principal producto de exportación de la región.
La geopolítica entra como restricción de acceso, no como consigna. Taipéi mantiene a Paraguay como su único aliado formal en Sudamérica y ofrece preferencias en carne y cooperación técnica. Beijing aplica la regla inversa: sin reconocimiento, no hay relaciones comerciales plenas. El resultado es 342 millones a un mercado de 23 millones versus la imposibilidad de facturar directo a un comprador que importa decenas de millones de toneladas de soja al año. Estados Unidos lee el reconocimiento a Taiwán como señal en el Indo-Pacífico; China lo lee como condición para su demanda de alimentos. Brasil sostiene lazos densos con ambos. Paraguay, por escala, no tiene el mismo margen. El costo no es militar: es el descuento en la triangulación y el veto que el Mercosur arrastra frente a Beijing.
Si Paraguay rompiera con Taiwán, el cambio principal sería de acceso. Se abriría la posibilidad de facturar soja y carne directo a China y se levantaría el veto de facto en el Mercosur. El mercado taiwanés de 342 millones quedaría en riesgo, sobre todo el cerdo (88 % del rubro). La cooperación taiwanesa, modesta frente a un PIB de 49.300 millones en 2025, perdería peso simbólico. Las señales para inversión china en logística, granos y conectividad se fortalecerían, aunque el capital seguiría mirando reglas internas de propiedad y contratos. El reconocimiento abre la puerta; no garantiza por sí solo la llegada de capital.
El impacto en el PIB se acota con estas cifras. Los 342 millones a Taiwán equivalen a cerca del 0,7 % del PIB: es el flujo cierto que se pone en juego. El margen recuperable de 250 a 900 millones representa entre 0,5 % y 1,8 % del PIB como efecto de primer orden en el valor neto que queda en el país. No es un salto de varios puntos. Es un refuerzo concentrado en el complejo soja-carne, que supera los 4.000 millones anuales. El resultado final depende de cuánto de ese margen se quede en el productor, en la industria local y en la logística paraguaya, y de si atrae inversión en procesamiento.
El equilibrio exige contar los dos lados. Taiwán abre espacio real para carne de calidad. China absorbe volúmenes que ningún otro destino iguala. El riesgo de un mercado grande es la concentración de poder de compra. La respuesta no es cerrar el acceso ni aferrarse al flujo de 342 millones; es mantener reglas internas que permitan entrar, competir, diversificar y salir si el precio empeora. Los números de 2025 —6.122 millones importados de China, 342 millones exportados a Taiwán, soja en grano por 2.348 millones mayoritariamente desviada— muestran que el costo de oportunidad ya es visible en el margen del productor y en la logística que pasa por Brasil. La decisión es entre ese precio neto dejado en la triangulación y el flujo más pequeño que se arriesga en Taipéi, más el margen de negociación que el Mercosur gana o pierde. Medir eso, y no el comunicado, determina si el productor paraguayo termina vendiendo a quien le paga mejor y en mayor volumen, sin perder la capacidad de diversificar destinos cuando las condiciones de mercado o de acceso al comprador cambien.
Sobre Cesar Antonio Addario Soljancic
Cesar Antonio Addario Soljancic es economista y consultor financiero paraguayo, con más de dos décadas de experiencia en mercados emergentes. Es vicepresidente regional de EXOR LATAM C.A. para Centroamérica y el Caribe, con actividad en estructuración financiera, deuda soberana, operaciones internacionales y asesoramiento económico. Su formación incluye una licenciatura en Economía y una maestría en Finanzas del Illinois Institute of Technology, en Chicago, Estados Unidos.
Su trayectoria comprende el trabajo en financiamiento y gestión de riesgos en mercados emergentes, la participación en el debate económico latinoamericano y la publicación de análisis en medios especializados. En esta segunda contribución a Auctoritas Notícias, Addario aplica su experiencia en comercio, financiamiento e integración regional a un asunto de importancia para la competitividad de Paraguay: el costo económico de sus alternativas diplomáticas y comerciales.
Nota de la Redacción
El artículo fue remitido por Cesar Antonio Addario Soljancic a Auctoritas Notícias en su versión original en español, junto con una versión en portugués preparada por el propio autor.
Edición y revisión: Eric Rudhiery Albuquerque, director de Marketing de Auctoritas Notícias.


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